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El-liderazgo

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre el liderazgo

Ronald L. Koteskey

GO International

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Al igual que casi todos los obreros transculturales en algún momento u otro de tu vida te tocará asumir un cargo de liderazgo, bien sea plantando iglesias, dirigiendo un equipo de trabajo o enseñando en una escuela (o en una escuela dominical, o en una de idiomas). Es probable que sientas presión de tus jefes quienes quieren que alcances las metas previstas y presión de tus supervisados quienes quieren que tú los ayudes a satisfacer sus necesidades. ¿Qué puedes hacer? Nehemías, quien también ejerció un puesto de liderazgo, nos brinda algunas buenas respuestas. ¿Quién fue Nehemías? ¿Qué hizo? ¿Cómo lideró? ¿Cuándo lideró? ¿Por qué lideró? ¿Tuvo éxito? Aunque no todo el mundo tiene el mismo estilo de liderazgo ni usa los mismos métodos, consideremos a continuación a Nehemías como un ejemplo de liderazgo piadoso que tiene mucho para enseñarnos.

¿Quién fue Nehemías?

Al igual que los obreros transculturales, Nehemías vivía en otra cultura y además ocupaba un cargo de alta responsabilidad en ese lugar. Era copero del rey. Unos visitantes de su país de origen llegaron a su ciudad y él les preguntó por sus compatriotas y por la ciudad capital.

Sin embargo, las características personales de Nehemías eran mucho más importantes que el título o cargo que ocupaba. Cuando él escuchó que sus compatriotas estaban en desgracia y que las murallas de la ciudad estaban en ruinas, lloró, hizo luto, ayunó y oró.

Él era:

  • Compasivo. Lloró e hizo luto por su pueblo y su país.
  • Solícito. Ayunó, oró, accionó y alentó a la gente.
  • Comprometido. Hizo el trabajo, cuidó de su pueblo y fue fiel a Dios.
  • Consistente. Incluso aquellos a quienes él reprendió no pudieron encontrar nada negativo que decir de él.
  • Valiente. Perseveró a pesar de las amenazas, el escarnio y la oposición que recibió tanto de sus enemigos externos como internos.

Es muy probable que, durante casi un siglo, algunos de sus compatriotas se limitaran a decir: “Alguien debería hacer algo con esas murallas”. Y otros seguramente respondían: “No se puede hacer nada”. Pero debido a su carácter, Nehemías se sintió responsable de hacer algo.

¿Qué hizo Nehemías?

Obviamente, reconstruyó las murallas. La gente de la ciudad había logrado muy poco en 90 años, sin embargo, Nehemías logró reconstruir todas las murallas en tan solo 52 días, menos de dos meses.

Y aún mucho más importante que reconstruir las murallas él, como su líder, cuidó de su gente. Nehemías se preocupó por:

  • La seguridad. Dirigió a la gente para saber cómo defenderse de las personas de otras culturas que se oponían a la obra.
  • La justicia. Cuando ciertos prestamistas de su propia cultura intentaron aprovecharse de ellos, en su propia tierra, al querer cobrarles tasas de interés exorbitantes, Nehemías los enfrentó.
  • La renovación espiritual. Él vio que había alguien que guiaba al pueblo a escuchar la palabra de Dios, a confesar sus pecados, a adorar, a celebrar y a alabar.
  • La consolidación de sus ganancias. Nehemías no permitió que la ciudad capital se quedara vacía, sino que consiguió que una de cada diez familias se ofreciera como voluntaria para vivir allí.
  • La previsión. Se anticipó a las necesidades y elaboró planes para evitar los obstáculos.

¿Cómo fue su liderazgo?

Mucho más importante que saber que él era copero del rey (cargo que en realidad ocupaba) o que reconstruyó las murallas en 52 días (cosa que realmente hizo) es saber cómo lo hizo. Lo hizo todo y de tales maneras que trajo gloria al nombre de Dios y un sentido de satisfacción a aquellos que estaban bajo su supervisión. Estas son algunas de las maneras en que Nehemías logró la tarea:

  • Oró. Después de escuchar las malas noticias por primera vez y reaccionar con llanto, él elevó a Dios una oración de adoración, confesión, recordatorio del pacto y petición de éxito. Existen registros de esa oración.
  • Superó sus miedos. Aunque tenía mucho miedo de lo que diría el rey del país donde vivía y trabajaba, Nehemías presentó su causa cuando se le preguntó cuál era su problema. Él sabía que el rey probablemente no estaría muy entusiasmado con la idea de reconstruir la capital de una nación conquistada, la nación de Nehemías.
  • Mantuvo una actitud diplomática hacia sus superiores. Comenzó su discurso dirigiéndose al rey de manera apropiada y habló de su problema sólo después que el rey se lo pidiera. Asimismo, respondió a cada una de las preguntas del rey y, a cambio, le pidió varias cosas, incluyendo cartas de recomendación.
  • Compartió su visión. Después de decidir qué hacer y por dónde comenzar, compartió su visión con los líderes locales de su país de origen.
  • Le dio la gloria a Dios. Desde el principio reconoció que su éxito era producto de la gracia de Dios.
  • Se enfrentó al escarnio. Hubo gente de otras culturas que se burló de él y de las personas a las que él lideraba y los ridiculizaron, pero él decidió afirmar su confianza en Dios una vez más.
  • Delegó el trabajo. Él asignó a distintas personas para que se encargaran de trabajar en diferentes secciones de la muralla, usualmente la sección que estaba en frente de sus propias casas. ¡Vaya motivación! Aquellos que hicieran una pobre mano de obra o no completaran su parte de la muralla, serían los primeros en sufrir las consecuencias de su negligencia.
  • Enfatizó la cooperación en lugar de la competencia. Nehemías tenía 40 grupos distintos trabajando juntos en un proyecto, algo así como un milagro para aquellos que han intentado que tan siquiera dos iglesias u organizaciones trabajen juntas.
  • Se enfrentó a la oposición de manera realista. Cuando sus opositores de otras culturas se enfurecieron tanto que despreciaron y ridiculizaron a la fuerza laboral de Nehemías, él respondió con oración y asignó guardias que vigilaran.
  • Animó a sus trabajadores. Él reconoció sus temores y les recordó que tenían un Dios grande y asombroso.
  • Desarrolló planes de contingencia. Tenía a la mitad de la gente trabajando y a los demás haciendo guardia. Además, organizó las cosas para que los guardias salieran inmediatamente en defensa de sus hermanos al sonar de la trompeta cuando éstos sufrieran amenazas estando en otra parte de la muralla.
  • Confrontó las disensiones internas. Cuando estalló la controversia sobre los intereses que las personas de la misma nación querían cobrar a los trabajadores, Nehemías convocó a una gran reunión inmediatamente para resolver el problema.
  • No sacó ventaja para sí. Nehemías no se creía dueño ni señor de sus trabajadores y, en su temor reverente a Dios, ni siquiera tomó de la comida a la que tenía derecho, ni tampoco adquirió tierra alguna.
  • Se mantuvo enfocado en la tarea. En lugar de tomar ventaja él afirmó: “Me dediqué a trabajar en la muralla” (Nehemías 5:16).

Si observas bien notarás que la mayoría de las cosas referentes al “cómo lo hizo” tuvieron más que ver con su carácter que con técnicas para motivar a sus trabajadores. Fíjate también que Nehemías no fue el que leyó la palabra de Dios a la gente después de reconstruir la muralla, sino que se hizo a un lado para que Esdras lo hiciera.

¿En qué momentos ejerció su liderazgo?

Nehemías no se apresuró ni se puso en marcha apenas escuchó las malas noticias sino que, de manera cuidadosa, dio un paso a la vez.

  • Cuatro meses después de hablar con la delegación que había llegado de su país de origen (en el mes de Kisley), él habló con el rey (en el mes de Nisán). Fue durante ese tiempo que él lloró, hizo luto, ayunó y oró.
  • No abandonó el país donde vivía sin el permiso del rey y las cartas de recomendación, algo parecido a obtener la visa antes de un viaje internacional.
  • No convocó inmediatamente a la gente de Jerusalén para que se pusieran a trabajar en la muralla. En cambio, antes de decirle a nadie por qué había llegado a la ciudad, hizo una encuesta secreta nocturna para obtener una visión amplia y exhaustiva del proyecto.
  • Una vez que el proyecto se puso en marcha todos trabajaron desde el alba hasta el anochecer. No hubo dudas en ese momento. (Ten en cuenta que este horario duró 7 semanas y media, no fue de por vida).

¿Por qué se encargó de liderar?

En parte, por la clase de persona que era. Era una persona preocupada, cariñosa y compasiva que se identificaba profundamente con su gente a pesar de estar separado de su tierra natal por cientos de kilómetros de distancia. Apenas se enteró de sus problemas y su desgracia, su respuesta fue sentarse a llorar y lamentarse.

Seguidamente, respondió con oración y ayuno. Nehemías fue más allá de simplemente empatizar con sus compatriotas e interceder por ellos delante de Dios por un par de meses. Todos los cristianos, incluyendo a los obreros transculturales, deben interceder por las personas que atraviesan tiempos de necesidad.

Después de orar por varios meses Nehemías se convenció de que debía hacer algo más respecto a la necesidad, algo que involucrara su participación personal. En Nehemías 2:12 él habló sobre “lo que Dios había puesto en mi corazón hacer por Jerusalén”. ¡Qué llamado de Dios tan claro a una tarea específica!

 

¿Tuvo éxito?

Tuvo éxito en ambos aspectos. Completó la tarea a la que Dios lo había llamado y cuidó de su pueblo mientras realizaba la tarea. No solo reconstruyó la muralla sino que también impulsó cambios importantes, ya que restauró la identidad del pueblo de Dios al darles un propósito común. De este modo, garantizaba que la muralla se mantuviera en pie por muchos años más.

Por supuesto, no todos tienen éxito cuando intentan llevar a cabo una tarea. Los líderes deben estar preparados para lidiar con la frustración en caso de fracaso incluso si obedecen a Dios totalmente en el intento. No todos los profetas lograron que la gente se arrepintiera.

Este folleto es solo una introducción a lo que este libro de la Biblia dice sobre el liderazgo de Nehemías. Si estás en un puesto de liderazgo leer este libro anualmente (o incluso más seguido) te servirá como una evaluación personal regular de tu labor y tu estilo de liderazgo. En la medida que estudies Su palabra, Dios mismo te hará saber lo que necesitas en cada momento en particular.

Sobre el Autor

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Ron y Bonnie Koteskey son consultores de atención para miembros de Go International.

Han brindado atención a miembros para misioneros desde 1997.